Nosotros creamos las circunstancias
con nuestras decisiones con nuestras disciplinas diarias. Por ejemplo, si hoy
día no aprendemos algo, no es el fin del mundo, no sentimos la diferencia. Pero
si sumamos los días, meses y años sin habernos preparado, se convierte en una
tragedia. Hoy día podemos empezar nuestra carrera hacia una vida mejor.
Pero
también podemos no empezar nunca, quejarnos y culpar al sistema y a las
circunstancias por nuestra mala fortuna, llegar a viejos sentir la impotencia
de no poder ayudar a nuestros hijos y, todavía encima, ser una carga para
ellos. Cuando lleguemos a viejos, nos haremos pesar por nuestros equívocos,
pero más nos haremos pesar: Por lo que no hicimos. Por supuesto, nunca es tarde para empezar,
porque no importa cuán lejos hemos avanzado en el camino equivocado, hay que
darse vuelta de inmediato.